logoagrupacion

lunes, 16 de febrero de 2015

NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD DE PRIEGO DE CÓRDOBA

Nuestra Señora de la Soledad de Priego de Córdoba
   
    El 20 de enero de 1594 se funda la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad con sede en la ermita de San Pedro Apóstol de Priego. Promovida por Diego de Alcaraz con el apoyo de otros vecinos y del licenciado Marcos López, Vicario de la Villa, fue aprobada por Bernabé Serrano Alférez, Gobernador de la Abadía de Alcalá la Real, en el mandato del abad Maximiliano de Austria.
    Los primitivos estatutos ya disponían una procesión de disciplina en la tarde del Viernes Santo con la imagen del Cristo Yacente, estableciendo como fiesta principal la del Niño Perdido, que se celebra en el domingo tercero de Epifanía, así como la asistencia a los sepelios de los cofrades.
    En los primeros meses del año 1684, siguiendo la anterior fundación de otras asociaciones similares, ya creadas en la localidad, se funda la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad. La nueva asociación tiene carácter de rogativa, e instituye las fiestas votivas de mayo. Este mismo año, se firma con la antigua Cofradía una concordia, y otra con la comunidad de frailes franciscanos, que por esos años estaban concluyendo las obras de la iglesia.
    Durante muchos años marchan íntimamente unidas ambas agrupaciones. Con motivo de la redacción de unas nuevas constituciones, en tiempos de Carlos III, se unen en el año 1789, para volver a separar parte de sus órganos directivos en 1821.
    La unión definitiva se produce en 1859, al aprobar Isabel II nuevos estatutos. Fueron los más extensos de la historia y por primera vez, se unifica el nombre en el de Cofradía del Santo Entierro de Cristo y Soledad de María Santísima.
    En 1860, al declararse Isabel II Protectora y Hermana Mayor Honoraria, toma el título de Real.
    Estas normas fueron reformadas más tarde en 1882 en tiempos de fray Ceferino González, Obispo de Córdoba.
    En el presente siglo, se han elaborado estatutos en dos ocasiones, siempre siguiendo las instrucciones emanadas de la Vicaría General del Obispado. Los últimos fueron aprobados en 1993 y aparte de los objetivos tradicionales, se recogen otros de tipo apostólico, formativo y caritativo. En la actualidad, y siguiendo la tradición iniciada por Isabel II y continuada por su hijo Alfonso XII, el Rey Juan Carlos I es Hermano Mayor Honorario y la Reina Doña Sofía, Camarera de Honor.
    En 1994 se conmemora el IV Centenario de la fundación de la cofradía y se corona canónicamente la imagen de Nuestra Señora de la Soledad.
    María Santísima de la Soledad, es una imagen de candelero de la que se desconoce su autor. En el siglo XX se le intervino en tres ocasiones, siendo la más importante la intervención llevada a cabo en Sevilla en 1946 por José Rivera García que le transformó de forma apreciable partes fundamentales del rostro, dándole el aspecto de las dolorosas sevillanas. En 1993, Miguel Ángel González Jurado, en su taller de Córdoba, deshizo cuanto pudo de la intervención de José Rivera, devolviendo al rostro de la Virgen su impronta original.
    El  rostro de la Virgen es la expresión de un dolor sereno, infinitamente hondo, pero no escandaloso ni estridente. Con una mirada baja, de recatado pudor. Las largas cejas, negras de tolerancia y onduladas de sufrimiento, enmarcan unos rasgados ojos llorosos, resignados por el desencanto del Hijo muerto, de los que se han desprendido a borbotones lágrimas como retazos del alma dolorida de una madre sola y angustiada que mantiene los labios cerrados, esbozando un suspiro contenido. Las manos ligeramente desprendidas del cuerpo, están separadas.
    El vestuario de la Virgen de la Soledad se ha ido enriqueciendo y ampliando a lo largo de casi 200 años. Destaca el manto de salida bordado en Sevilla por Patrocinio López en el año 1861. Es de terciopelo negro, bordado en oro con motivos florales.
    De entre las sayas destacan dos, la realizada en 1878, en terciopelo de seda negro, bordada en oro fino con el escudo real y motivos florales; se cree por tradición que la regaló Alfonso XII. La otra la realizó en 1994 el cordobés Antonio Muñoz, sobre tejido de seda blanca y bordada en oro, con ornamentación floral que rodea a una corona real. Fue estrenada con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen de la Soledad, en 1994.