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lunes, 16 de febrero de 2015

NUESTRA SEÑORA DE LA SIERRA DE CABRA



Nuestra Señora de la Sierra de Cabra


    En los comienzos del Cristianismo, del cristianismo, el santo Hissio o Hesiquio, discípulo del apóstol Santiago y primero de los obispos que hubo en Egabro, entregó una imagen de la Santísima Virgen, que labrada por el propio evangelista San Lucas le había dado San Pablo, recibiéndola los habitantes de Egabro con gran alegría.
    Al décimo obispo de la sede episcopal egabrense, Arcesindo, se le atribuye la ocultación de la Santísima Imagen de la Virgen en una cueva de la Sierra cuando ante la invasión musulmana, en la batalla de Guadalete, cayó la monarquía visigoda con su último rey Don Rodrigo en manos del Islam.
El suceso de la aparición de Nuestra Señora de la Sierra hay que situarlo en torno al año 1240 en que las tropas de Fernando III, el Santo, recuperan la villa de Cabra para la corona castellano-leonesa. La comitiva regia sube al picacho donde se verifica el hallazgo de una imagen de Santa María en una cueva del Picacho. Se encuadra esta tradición en el ciclo de apariciones marianas a pastores o cautivos acaecidas en el siglo XIII.
    La Bandera y el tambor que acompañan a la Virgen en sus traslados constituyen la ofrenda y el privilegio que el Santo Rey otorgó a la Señora, ofreciéndole el pendón de combate y la caja guerrera que había arrebatado a los moros en la batalla.
    La imagen de Nuestra Señora de la Sierra corresponde a la tipología iconográfica de la Virgen en Majestad que simboliza la maternidad divina de María. Se muestra en una postura hierática, regida por la frontalidad, boca pequeña, nariz recta y fina, y ojos grandes de color azul verdoso, siendo la expresión de su rostro y su mirada serena lo que cautiva.
    De talla completa y tamaño menor que el natural representa a la Madre de Dios de pie, cubierta con túnica roja y manto azul ceñidos a la cintura, siguiendo en la policromía la línea tradicional del estilo gótico, y mostrando uno de sus pies calzado bajo los pliegues. Su estatura es algo menos que la natural.
    En el año En 1908 se produce la proclamación canónica de la Virgen de la Sierra como Patrona de Cabra, título con el que venía siendo venerada desde muy antiguo. Al cumplirse cincuenta años de este hecho, la Corporación Municipal de aquellos días, presidida por el Alcalde Don Luis Gallego Carrasco, en la noche del 6 de Agosto de dicho año, acuerda “por aclamación nombrar Alcaldesa Perpetua de Cabra a María Santísima de la Sierra, para conmemorar las Bodas de Oro de su Patronato.
    El 4 de junio del año 2005 fue coronada canónicamente en una ceremonia presidida por el Obispo de Córdoba D. Juan José Asenjo Pelegrina ante quince mil personas que llenaron la Ciudad Deportiva de la Juventud para asistir al mismo.